Sangre, sangre en sus manos,
gritos de niños chillando,
todo es caos...
Se acerca a la ventana del hospital
su garganta se quiere suicidar
su voz se quiere matar.
Mira un olivo entre el fuego
las ramas contra el viento le parecen
guerreros
todo a su alrededor está ardiendo.
Un soldado dispara a un niño ante sus
ojos,
se detiene en un instante el mundo
son muchos años atrapada en un sin futuro
y se puede oír como se desangra su
corazón roto.
Wafa se quiere morir,
pero es enfermera y ha de atender a los heridos de la
barbarie israelí.
Wafa no puede limpiar más sangre
Wafa cierra sus ojos y se ve caer por
la espiral del desastre
en un solo instante
vuelve a ver su hogar
todos los niños corriendo por la
ciudad
pero siempre con el miedo de que
alguien les podía matar .
Siempre los tanques amenazando con
entrar
siempre escondidos en la clandestinidad
vivir con miedo, olvidados en la
humanidad.
Wafa no puede soportarlo más
huye del hospital ahogada de tanto
llorar
mira al frente para intentar respirar
y solo ve un muro donde su corazón se
siente atrapar.
Fhlases de niños corriendo por las
calles de palestina entre sus lágrimas
Sabe que un día todo desaparecerá y
sus nombres no se escribirán en ninguna página.
Piensa que un día su todo no será
nada
Wafa, que ya se siente muerta, del mundo
escapa
Una última vista a atrás a su ciudad,
Ramala...
no le quedan sonrisas, todos son
lágrimas.
Wafa solo ve opción en la violencia
no ha podido acallar los ultimos latidos
de la insurgencia.
Un instante antes de morir, piensa su
hermano Masud
pero ya no quedan huecos en su alma por
donde entrar la luz.
En enero de 2002 Wafa se deja explotar
en un comercio israelí en Jerusalen,
Wafa quedó en la historia como una
terrorista a la que temer,
era una voluntaria de 28 años que no se
resignó a desaparecer.
Wafa Idriss es una mártir palestina,
en el campo de Refugiados Al Amari, no
olvidan a su “shahida”
solo era una chica, que deseaba la
vida.

