los trenes parecen fantasmas
adentrándose por parajes desconocidos
la ciudad guarda una duda, un miedo,

no sabe si está nublada o se está
poniendo el sol
retumban en mi pecho un ejército que
creía muerto
se pone en pie y en un segundo dispara
como si nunca hubiera dejado de hacerlo
el guerrero desarmado que había sido
preso
se siente por fin libre, aunque sabe
que pueda caer muerto
pero no importa
hoy no existe el temor a la derrota
Banderas anunciando el ocaso del sol
la noche trae calor,
parecen bailar las luces
parece el tiempo detenerse, caminar
hacia atrás
pero está ocurriendo hoy
con la boca cerrada, con la lengua
dormida
siento gritar dentro libertad
me roza la piel, mi ejército se pone
en pie
aliados me recuerdan donde está el
enemigo
y camino, me dejo llevar por el
laberinto
su respiración adentrándose en mi
oído
y se aceleran los latidos
libertad por todos lados,
en mi ejército, en mi boca, en sus
suspiros, en mis aliados
la noche que temía derrota, hoy
derriba muros
salen en avalancha todos los esclavos
presos
parece una fiesta y esta vez si estoy
invitada
me hago ovillo y se me encoge la mirada
así es la libertad, que miedo da,
que bonita es, que firme, que dulce,
que altiva y humilde
y en sus brazos me dejo derretirme