Madrid se mueve y mis pies se
desentumecen
caminando tan sola y tan rodeada de
gente que se muere
que se muere de no pararse nunca a
mirar
de no importarles lo que ocultan sus
calles en la oscuridad
camino despacio y parece hablarme esta
rendida ciudad
no se donde estoy ni donde voy
no se donde están las estrellas
me miran mal por comerme un bocata esas
pijas de mierda?
nada parece real excepto esta soledad
que a ratos acaricia y a ratos parece
venirme a asesinar.
Ya no se si estar a la defensiva,
esconderme o dejarme arrastrar.
Se atreve hablarme sin tapujos
la ciudad no esconde su amargo flujo
que se mezcla con este corrosivo humo
me deja desnuda
y se me ve mi alma más oscura
que miedo que la veas y huyas.
Se ríe de mi de mi laberinto
de las veces que al día me rindo
la noche se echa encima
y yo pensando en esa sonrisa.
Hay árboles extraños asomando en las
cornisas
pobres rehenes de esta cárcel
mecanizada
son el capricho de algún esclavo que
juega a sentirse libre desde su sucia ventana
a mi espalda un subnormal del ejercito
del aire se descojona
parece recordarme que el fascismo nunca
nos abandona
respiro profundo
me hundo
a mi lado no descansa ni mi sombra
quien fuera en este otoño hoja
que crujiera y volase hasta no ser
que disfrutase en lo efímero de su
caer.
que vuela y se larga
esta espiral es una abismo que nunca se
cansa
y yo esperando sin saber bien que
como si de pronto frente a mi algo
fuera a aparecer
a decirme, ya está bien raquel
es la hora de levantarse y vencer
pero me temo que la mayoría de días
solo soy la jodida hija
de esta república vencida
de esta tristeza genocida.
Me acuerdo de tantas borracheras
llorando
llorando por no soportar el dolor
humano
y a escondidas callármelo
borracha me he acordado del hambre y la
guerra
y aquí sigo en este banco diminuto a
la espera
a la espera de nada
o quizás la espera de todo
donde estás
ha sido relativamente buena conmigo
esta soledad
pero que mierda es afanarse en mirar
donde te quieren cegar
que difícil es escapar a la
mediocridad,a la charla vulgar
imagino estar en la montaña ahora
olvidando el tiempo y su dictatorial
paso de las horas
sonriendo sin decir una palabra sola
dejándome llevar en la fuerza de sus
olas
imaginando que escapo
parece sonar yann tiersen en los
latidos de mi corazón
la ciudad entera parece quitarse su
maquillaje y hasta me parece que en el asfalto lucha una flor
se vuelve cálida madrid
de repente me enseña su mejor perfil
es una noche diferente, no me da miedo
perderme
y aunque estoy sola no me duele
por un instante pienso en echarme en
este banco a dormir
y esperar a lo que tenga que venir.
Si al final todo es una lucha por
sobrevivir
donde la única garantía es que todo
nos lleva a morir
