Ensimismada en la palabra que no dice
nada
esperando que un grito libere sus
cuerdas atadas.
acaso hay peor condena que suspirar y
ahogarse?
Como no van a llorar las hojas cuando
llega el aire
si su crujido y caída no importan a
nadie
cómo no va a escribir el preso cuando
la soledad le invita a un baile.
Corren los charcos a encontrarse con la
basura
todo se mezcla y todo se enturbia
al final la distancia se va a salir con
la suya...
¿Será hoy el día en que crezca la
flor entre su mierda?
Se cae a trozos por las bombas esta
salita de espera
oyes el ruido? Es la sangre goteando de
su puta bandera.
Que le pasa a esta carretera
quien dio el aviso de salida a estas
lágrimas a la carrera?
Es una día muy bonito
y la poesía lo atenta
así la quiero y así me revienta
Cuántas más ostias pretende darme
este recuerdo a primavera
donde el saber de lo efímero volvió
mi pasión eterna
pocos recuerdos y aún así todo lo
llenan
llorar a diario es obligado para
escribir un poema
en un mundo donde los luchadores se
entierran en cunetas.
Recuerdo las calles aquellas tardes de
treguas
donde el no saber guiñaba un ojo a las
aceras
cansadas de los mismos paso rápidos
de repente caminamos despacio
esos días ya se esfumaron
o los guarda celoso el asfalto
no voy a ser yo quien se lo reproche
pues yo también me los guardo
y a su recuerdo me escapo
No sabe nadie donde anduve
aquellos días cuando empezaba a oler a
verano
y los buitres cansados se alejaron de
mi tejado
Ahora el exilio es en vano
si cada palabra es un puño alzado
y no me dejo olvidarlo
por eso lloro a diario
no quieras cambiarlo
El mundo parece aún más inmenso
cuando no se halla un camino de regreso
y quieren recorrerlo, con caricias y
escupitajos cada uno de mis versos
que andan de montaña rusa por mis
párpados húmedos
Aparta de mi tus vulgares escudos!
no vengáis a engañarme con vuestras
cortinas de humos
Solo en su espalda yo encuentro el
refugio
desde aquella noche en que me asomé a
su futuro.
Pero se burlan de este pecho comprimido
que se aguanta al borde haciendo
equilibrios
ojalá fuera una caja diminuta donde
esconderme contigo
me siento de cristal y no paro de
tambalearme, al final me haré añicos
pero segundo a segundo, aún resisto



