"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

lunes, 10 de junio de 2019

lo salvaje



Lo salvaje entre las uñas
Color marrón
Olor humedad
Husmear, olfatear desenterrar
Y al hallar los versos salvajes
Rebozarse sobre ellos
Mancharse hasta cubrir el olor a tibio
Arrastrar los versos como barro por mi cuerpo desnudo
Aquellos que hablan de salvaje ruina, de terrible espanto
De despedidas desgarradoras,  de corazones encabritados, de habitaciones como leoneras, de lunas vociferantes, de la tierra teniendo orgasmos, de soledades como océanos, de ríos helados, de estómagos apretados, de ciudades ardiendo y de besos descarnados y de futuros despedazados.
Los versos que sean salvajes















foto de Natalia Deprina

martes, 7 de mayo de 2019

Derramarme


Derramarme,
Así fue la eternidad del instante
Derramarme…
Nunca antes me había visto derramada.
Que no amada…

Derramarme y fundirme con la ciudad
Con la noche
Con la gente
Ser aire volátil
Ser tiempo parado
Ser sudor derramado
Ser explosión y a la vez caricia
Ser sutileza y a la vez arrasar.

Mi boca derramada
Mi piel echa pedazos.

Derramarme a cámara lenta
Y alrededor todo pasaba deprisa.
Derramarme sin inmutarme
Sin importarme
Me estaba derramando…
Solo importaba eso.

Derramarse sobre el tiempo
Sobre el pasado, sobre el miedo
Sobre la rutina, derramarme
Sobre un cuerpo
No importa de quien
Solo importa que me derramé.




Foto de Silvia Grav

jueves, 25 de abril de 2019

en tarros

Hoy solo quedan flashes de caricias,
sonrisas guardadas debajo de los párpados,
maneras escondidas en otros rostros,
lágrimas y abrazos deslizándose, traslucidas,
en los cajones polvorientos de la cabeza.

Al final, solo pequeños retazos de otra vida
volatilizándose con el paso del aire,
flotando al son de alguna música
en letanía con los olores clásicos
de estaciones del año.
Y así, como plumas danzando sin peso alguno,
solo como motas de polvos pasados
que caben con suficiente espacio
en un tarro de cristal que jamás se romperá.

Estamos hechos de pequeños tarros de cristal
donde guardar suspiros, versos y promesas.
Si los miras con los ojos, no encontrarás nada
hay que mirarlos con la poesía vencida.



miércoles, 17 de abril de 2019

desde la ventana

desorden y conversaciones flotantes
la prisa en los talones
la urgencia en la boca
nos encontramos entre multitudes
nos perdimos en desiertos
Luego vinieron habitaciones demasiados estrechas
recuerdos  atrapados en lunares
Pisamos algunas ciudades
volamos en algunos vendavales.
Pero no hubo billetes a ninguna parte.
Y bajo mi ventana nunca estuviste.

martes, 16 de abril de 2019

la hierba

Imagino dioses titánicos
peleando en el firmamento
como si aquí nadie dudase de ellos.
Y se me escapa una carcajada burlona.
Como si fuera verdad,
que de sus batallas se hicieron nuestros huesos.
Luego me vuelven a la tierra tus besos
y la hierba húmeda del suelo vuelve a ser todo lo que deseo.
Para los enjaulados los dioses eternos.
Para mí, la hierba, el rocío y tus momentos.


A veces es ponerte a arder en mitad de una ola
El silencio en una conversación,
la lágrima que moja las risas.
Ser la que nadie querría.
La que rompe cristales,
lanza muecas desagradables,
y cuestiona atardeceres.
La que no quiere saber nada de nadie
Para la que nunca habrá poemas.

Café amargo a la hora de dormir.
Ceniza volátil en aire libre
Hogueras ardiendo en pleno verano.

Quizás ser solo la que me de la gana de ser
sin sentirse culpable, al menos por un instante.

El exilio donde sucede la poesía,
y se acabe por fin la sensación de vacío,
entre los rostros de sonrisas enlatadas,
sin protocolos, ni encuentros forzados,
ni compromisos ineludibles.

El mundo se aburre escuchándonos hablar



llegó la pausa

Aquellos días de primavera temprana
haciendo honor a los tópicos
embarrándose en un tórrido verano
que ardió más que toda una vida anterior.
Se prendieron fuego costumbres, pieles y portales.

Callejones llenos de guirnaldas,
charlas con pretensión de esperar el fin del mundo,
cantautores sonrojados.

El final del verano llegó
como una canción de una serie antigua.
Y el invierno se alzó extraño.
Primero el otoño arrasó con las hojas
y comenzaron a brotar las dudas,
las despedidas
los finales.

Ahora los soportales apestaban a fiestas al día después
Y se pausaron en el tiempo un sin fin de canciones.