Hoy solo quedan flashes de caricias,
sonrisas guardadas debajo de los párpados,
maneras escondidas en otros rostros,
lágrimas y abrazos deslizándose, traslucidas,
en los cajones polvorientos de la cabeza.
Al final, solo pequeños retazos de otra vida
volatilizándose con el paso del aire,
flotando al son de alguna música
en letanía con los olores clásicos
de estaciones del año.
Y así, como plumas danzando sin peso alguno,
solo como motas de polvos pasados
que caben con suficiente espacio
en un tarro de cristal que jamás se romperá.
Estamos hechos de pequeños tarros de cristal
donde guardar suspiros, versos y promesas.
Si los miras con los ojos, no encontrarás nada
hay que mirarlos con la poesía vencida.
"Tal vez algún día llegaré a rastras a casa, abatida, derrotada, pero no mientras mi corazón pueda crear relatos y mi dolor belleza" Sylvia Plath.
"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."
jueves, 25 de abril de 2019
miércoles, 17 de abril de 2019
desde la ventana
desorden y conversaciones flotantes
la prisa en los talones
la urgencia en la boca
nos encontramos entre multitudes
nos perdimos en desiertos
Luego vinieron habitaciones demasiados estrechas
recuerdos atrapados en lunares
Pisamos algunas ciudades
volamos en algunos vendavales.
Pero no hubo billetes a ninguna parte.
Y bajo mi ventana nunca estuviste.
la prisa en los talones
la urgencia en la boca
nos encontramos entre multitudes
nos perdimos en desiertos
Luego vinieron habitaciones demasiados estrechas
recuerdos atrapados en lunares
Pisamos algunas ciudades
volamos en algunos vendavales.
Pero no hubo billetes a ninguna parte.
Y bajo mi ventana nunca estuviste.
martes, 16 de abril de 2019
la hierba
Imagino dioses titánicos
peleando en el firmamento
como si aquí nadie dudase de ellos.
Y se me escapa una carcajada burlona.
Como si fuera verdad,
que de sus batallas se hicieron nuestros huesos.
Luego me vuelven a la tierra tus besos
y la hierba húmeda del suelo vuelve a ser todo lo que deseo.
Para los enjaulados los dioses eternos.
Para mí, la hierba, el rocío y tus momentos.
A veces es ponerte a arder en mitad de una ola
El silencio en una conversación,
la lágrima que moja las risas.
Ser la que nadie querría.
La que rompe cristales,
lanza muecas desagradables,
y cuestiona atardeceres.
La que no quiere saber nada de nadie
Para la que nunca habrá poemas.
Café amargo a la hora de dormir.
Ceniza volátil en aire libre
Hogueras ardiendo en pleno verano.
Quizás ser solo la que me de la gana de ser
sin sentirse culpable, al menos por un instante.
El exilio donde sucede la poesía,
y se acabe por fin la sensación de vacío,
entre los rostros de sonrisas enlatadas,
sin protocolos, ni encuentros forzados,
ni compromisos ineludibles.
El mundo se aburre escuchándonos hablar
El silencio en una conversación,
la lágrima que moja las risas.
Ser la que nadie querría.
La que rompe cristales,
lanza muecas desagradables,
y cuestiona atardeceres.
La que no quiere saber nada de nadie
Para la que nunca habrá poemas.
Café amargo a la hora de dormir.
Ceniza volátil en aire libre
Hogueras ardiendo en pleno verano.
Quizás ser solo la que me de la gana de ser
sin sentirse culpable, al menos por un instante.
El exilio donde sucede la poesía,
y se acabe por fin la sensación de vacío,
entre los rostros de sonrisas enlatadas,
sin protocolos, ni encuentros forzados,
ni compromisos ineludibles.
El mundo se aburre escuchándonos hablar
llegó la pausa
Aquellos días de primavera temprana
haciendo honor a los tópicos
embarrándose en un tórrido verano
que ardió más que toda una vida anterior.
Se prendieron fuego costumbres, pieles y portales.
Callejones llenos de guirnaldas,
charlas con pretensión de esperar el fin del mundo,
cantautores sonrojados.
El final del verano llegó
como una canción de una serie antigua.
Y el invierno se alzó extraño.
Primero el otoño arrasó con las hojas
y comenzaron a brotar las dudas,
las despedidas
los finales.
Ahora los soportales apestaban a fiestas al día después
Y se pausaron en el tiempo un sin fin de canciones.
haciendo honor a los tópicos
embarrándose en un tórrido verano
que ardió más que toda una vida anterior.
Se prendieron fuego costumbres, pieles y portales.
Callejones llenos de guirnaldas,
charlas con pretensión de esperar el fin del mundo,
cantautores sonrojados.
El final del verano llegó
como una canción de una serie antigua.
Y el invierno se alzó extraño.
Primero el otoño arrasó con las hojas
y comenzaron a brotar las dudas,
las despedidas
los finales.
Ahora los soportales apestaban a fiestas al día después
Y se pausaron en el tiempo un sin fin de canciones.
ruinas tempranas
No te diste cuenta
del huracán que subía
de mi corazón a mi boca
y posaba en tu espalda.
Tampoco viste las casas de Madrid
derrumbándose,
mientras la calle parecía estrecharse
en tu camino a la cima del olvido.
Fue desde el retrovisor de aquel taxi,
donde caían en tropel
los futuros posibles.
La eternidad es una mariposa
cuando rozas su polvo y deja de volar.
"la vida es eterna en 5 minutos".
El invierno desguazó las promesas
que hicimos el último verano.
Ya no recuerdo más que esperas
y despedidas que nunca llegaron.
Y caminos largos, demasiado largos,
De vuelta a una casa que ya nunca más fue hogar.
sin rutinas
Que intactas las historias sin luz de rutina.
Las sombras acarician más intenso.
En los tiempos de espera, de pausa, de desasosiego
es donde la poesía se recrea.
La triste historia,
es que no llegamos a tiempo.
luces vírgenes, inviolables,
eternamente estáticas,
hojas perennes en mi memoria.
No dejé pasar la luz.
Así la opacidad de los días
nunca las cegó.
No hubo roce debajo de la dermis
Ni siquiera se gritaron despedidas.
Ni mentiras de esas
que más tarde fueran verdad,
y por supuesto
tampoco hubo verdades
que al final fueran mentiras.
Se nos tragó la vida.
Las sombras acarician más intenso.
En los tiempos de espera, de pausa, de desasosiego
es donde la poesía se recrea.
La triste historia,
es que no llegamos a tiempo.
luces vírgenes, inviolables,
eternamente estáticas,
hojas perennes en mi memoria.
No dejé pasar la luz.
Así la opacidad de los días
nunca las cegó.
No hubo roce debajo de la dermis
Ni siquiera se gritaron despedidas.
Ni mentiras de esas
que más tarde fueran verdad,
y por supuesto
tampoco hubo verdades
que al final fueran mentiras.
Se nos tragó la vida.
Supervivencia
Soy ausente
cuando la ausencia me amenaza.
Aunque los versos parezcan enamorarse
entre ellos,
se me impone la realidad.
Donde nada rima
se mantiene inquebrantable la parte de mí que no quiere ser tocada.
Las flores se disfrazan de rocas,
así la perdurabilidad deja de ser un problema
y el olvido parece algo sin importancia.
Si yo algún día seré olvido,
que no me pille desnuda y sin armas.
Me quedaré un rato navegando en la nada,
Pero no voy a dejar que la lluvia me deje empapada
y después helada.
Ya aprendí a no erizar mi piel por el aire templado.
Prefiero ser mi propia convulsión,
que aliento para corazones tibios.
Haré tormenta de versos
de desdenes cotidianos.
Así sobrevivo.
cuando la ausencia me amenaza.
Aunque los versos parezcan enamorarse
entre ellos,
se me impone la realidad.
Donde nada rima
se mantiene inquebrantable la parte de mí que no quiere ser tocada.
Las flores se disfrazan de rocas,
así la perdurabilidad deja de ser un problema
y el olvido parece algo sin importancia.
Si yo algún día seré olvido,
que no me pille desnuda y sin armas.
Me quedaré un rato navegando en la nada,
Pero no voy a dejar que la lluvia me deje empapada
y después helada.
Ya aprendí a no erizar mi piel por el aire templado.
Prefiero ser mi propia convulsión,
que aliento para corazones tibios.
Haré tormenta de versos
de desdenes cotidianos.
Así sobrevivo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)







