hay unos muros extraños
donde caminan desesperados mis pensamientos esclavo
una cárcel donde mi mirada despierta
una cárcel por todos lados abiertas
llena de puertas
llena de hienas riendo dese afuera
una cárcel que me condena
unos ojos siempre llenos de arena
rasgados por la verdadera tierra
irritados me los rasco porque los quisiera lejos, de veras.
Me invitan cientos de voces a salir desde fuera
suenan a esperanza y a ausencia de guerra,
a lavarme la vista y dejarla muerta
y unas manos desde la ventana me tienden una venda.
Las miro ondeantes allá afuera
brillantes, limpias me claman como fieras
todas las ventanas
me anuncian preciosos y rápidos mañanas
melodías hermosas donde desaparecen las migrañas
pero que un día aprendí que desafinan y se acaban.
Cómo volver al antes
al antes de entrar en la cárcel
antes de elegir los barrotes de la verdad
de la libertad sangrante en los ojos al mirar
al mirar la realidad
que condena, la odio, de verdad
no la quiero hoy, quiero la venda, quiero confiar...
quiero mentirme, quiero ser un fantasma por la ciudad
que sonríe sin saber a donde va
que no le importa que mañana asesinen a más.
La cárcel de la realidad es cuando miras la realidad
ya no puedes volver a ese antes nunca más
ya no puedes salir por la puerta
sin que algo, lo más real, se te muera
gruñidos, y de verdad, como quisiera
lo juro, porque duele, como quisiera
como quisiera salir ahí fuera
y caminar sin mirar
sin sentir, sin latir, sin tocar
sin llorar, sin mirar
que todo sea suavidad...
Como quisiera no saber la verdad
no ver estos cuchillos que es la luz de la claridad
que un día me vino a despertar
de un sueño de oscuridad
y ya no puedo volverla a apagar
pero, ay, no sabéis cuanto quisiera
no sentir esta condena
de ver las bases de la tierra
intactas mientras otros aplauden y jalean
no se qué mierda
las placas tectónicas me desesperan
siguen aferradas y nadie las siente temblar
aunque muchos se anoten un tanto una vez más,
porque no nos atrevemos a mirar de verdad
ojalá pudiera creer que cortando las flores el árbol morirá
Pero me temo que ya no lo creeré nunca más



