Aparecen los primeros avisos de vaho,
pero no se agacha la mirada que esconde
un rubor colorado.
me arrugo en la ropa de abrigo,
despierto como antes de dormir y
sonrío.
Viene el invierno con un anticipo de
flores,
las baldosas manchadas y yo las piso a
colores.
Pobre otoño entre el frío del mundo y
la primavera de mi corazón
no tiene hueco para alzar su voz
viene el invierno con rincones de
calor.
Mientras la dictadura del hielo amenaza
caminando con la palestina al cuello la
mañana me abraza
y los caracoles ignoran el miedo del
sol
que resiste con sus últimos rayos
cada noche, crece en el umbral de mi
ventana una flor.
Que huele a olivo si parto sus tallos.
El invierno es la venganza de la luna
que reclama sus horas robadas de
hermosura.
El sol por fin entiende como duele
y entre las nubes avergonzado corre a
esconderse.
Debo dormir pronto, taparme hasta
arriba
rodar hasta el sueño donde mis muros
se derriban
no puedo sin escuchar ese último
silbido de los trenes
que difícil sin esas manos que desaten
mis rehenes.
El hielo aún se está armando,
mientras tanto nuestra primavera
explosiva y descarada lo espera
ya está esta luna de invierno
provocando
y la poesía y la noche comienzan a
maquinar su condena