Tiene la serenidad de un fuego que
calienta las manos
sus ojos un infinito de desiertos tan
terribles como cálidos
el vino barato se mezcla a la
perfección con su desbordante cortesía
un ex preso saharaui dibujando dunas en
medio de madrid
recuerda al Sáhara y su corazón se
quiere partir
entre el hueco que dejan sus dientes se
escapa la poesía
“Ay quien pudiera volver con ella”
se lamenta
recordando la piel de la mujer que dejó
en otra tierra
que dolor olvidar el amor y la guerra.
“Todo mi pecho es un pozo de dolor
lo arrastro vaya a donde vaya
pero aún sonríe despacio mi voz
Estoy hecho a dolor
a palos sobre mi corazón”
me repite y en su mirada se desata el
temor
de aquello que el gobierno de Marruecos
le arrebató.
Hassam bebe vino acompañado de sus
amigos de marruecos
así me lo dice, “yo a quien
desprecio es al gobierno
no a ellos, que aquí en la calle donde
duermo
son mis mejores compañeros”
Fue el gobierno el que me cubrió de
cicatrices
me torturó en aquella celda y me
arrancó de mis raíces.
Me habla de su huída
me sonríe entre trago y trago
y parece que la noche se desvista
(está suave mi corazón donde la luna
no vigila)
Tuvo que escapar del gobierno de
marruecos
esconderse en una Jaima en lo más
profundo del desierto
mira al horizonte y recuerda a su amigo
“le debo la vida, no le olvido”
aquel que le llevaba comida y agua
una vez a la semana, para proteger su
escapada
para evitar que muriera derrotado en
esa jaima.
Hassam me habla de sus fantasmas
le cambia el tono de la cara
“Todas las noches oía a los
fantasmas
se reían y lloraban
me hablaban y llamaban
estaba tan solo que esa era todo mi
compañía
pero “ay que miedo todas las noches
sentía,
miedo a ser devorado por algún animal
miedo a que llegase el gobierno y me
mandara matar
miedo a que mi amigo me traicionase y
me vinieran a buscar
y volver a aquella celda donde moría
la libertad”
temblaba cada noche antes de dormir
durante dos años peleando por
sobrevivir.
Desde entonces los fantasmas de Hassam
nunca se fueron
muchas noches en Madrid regresan a sus
sueños,
a veces respira hondo para no
escucharlos
pero siempre vuelven, y le vuelven a
hacer sentir esclavo.
Ha aprendido a luchar contra el dolor
las cicatrices se abren para recordar
lo que perdió
y por lo que luchó.
Ha intentado quitarse la vida 3 veces
le recetan medicamentos pero el dolor
no desaparece
recuerda su guerra
recuerda a algunas mujeres
el dolor de Hassam entre promesas y
recuerdos se retuerce.
Es tan cálida la mirada del que nace y
muere insurgente.
El que ha peleado con violencia tiene
la mirada más pacífica
sabe lo que los golpes en sus espalda
significan.
Hassam habla con sus fantasmas,
se desahoga y me sonríe
la calle abierta vuelve a derretirme,
el sabe que la noche más oscura
también se vuelve mañana

