Te dejas caer por las sombras de mis
ojeras
apareces como si nada removiendo mis
arenas
plantando flores en mi tierra
quiero tocar la suavidad de esos
puños apretados
deshacer los nudos y temblar entre esas
manos
responder a este silencio, mirarnos y
gritarnosesperame en la barricada,
reinventa las palabras
desata despacito esta venda apretada
los cantos rodados se escurren a mi
alrededor
en esta cueva donde me escondo del sol
y te dejas ver entre linternasuna luz cálida en medio de esta fría guerra
miro al reloj y el tiempo no me espera
quiero vender estos huesos que me encierran
saltar al vacío
un hueco a lo desconocidodonde construyes mis castillos
nos buscamos entre laberintos
siento el miedo de perderme
siento las ganas atadas del rebelde,
de que corran demasiado rápido los
trenes
de que los escombros me entierren para
siemprepero entre esas sonrisas me deshago y me hago fuerte
un paisaje que se abre sujerente
mis mariposas guerreras se agazapan en mi vientre
en este cruce del camino, asustadas, se detienen
y te miran, te miran impacientes,
quieren volar y no saben si pueden
escapan de serpientes
y quieren rodearte
bailar despacio y acariciarte
dejar de ser mariposas cobardes
y entre el sudor mezclado, por fín, dejarse...
En medio de un montón de nada
apartando barcos hundidos te alzas
y el gris del otoño de repente se
aparta
el cañón del enemigo teme lo que estos versos aguardan
el mundo se muere y yo me muero en su mirada
Respirando sin control
temblorosa la voz
encogido el corazón
me envuelve y me desarma
mi insurgencia se desata
el silvido suave de este tifón
remuevo todos los pétalos de la flor
y amenaza con destruir
todo lo que me obligaba a dormir
para despertar en su huracán
animando a echar a volar
a estas alas rotasque empezaban a renunciar
a las estrellas en las sombras.
Sabes del llanto que se pierde en las guerras
sabes del dolor de luchar contra las cuerdas
de la revuelta y del desarme Viene el viento como un gigante,
en mis pulmones se arroja entrando aire
gotitas valientes donde todo arde.
aparta con tus manos el alquitrán
agarremos la corteza del olivo en medio del vendaval
Me sabe la boca a rebeldía
las papilas gustativas se me erizan
y fluye la poesía corrida
angustia y alegría
dolor y lejanía
un vuelco a la vida
me huelen los días a rebeldía
me huele la lluvia,
que se avecina,
a herida,
a vida
