De nuevo en las sombras
en el último hueco de un parque
espera Mustaffá a la nada
sentado con vino espera su batalla
donde lanzar las cenizas de su historia
gastada
Está escuchando la radio
Suena un discurso de Rajoy
escupe en el suelo y jura que todo es
un mentira
él que lleva años viendo a su
esperanza dormida
“nos quieren pobres, estos hijos de
puta”
el sabe bien de que habla, se indigna
entre frases sin sentido su sonrisa se
ilumina
y al final de todos susurra, “nos
quieren quitar la vida...”
Me enseña una foto de cuando él era
joven
está sonriente igual que ahora, aún
viviendo al borde
maldiciendo a los dueños del mundo el
pecho se me rompe,
me dice “quédate un rato más, tengo
ganas de charlar...”
en los surcos de sus arrugas se
adivinan mil naufragios
queda su historia repartida en la calle
a retazos
quien sabe lo que acariciaron sus
manos,
el alcohol no logra apaciguar la
nostalgia de su mirada
el banco parece un castillo conquistado
sin palabras,
es inconfundible la sonrisa del que
lleva años viviendo en la calle
tiene tanto de humildadmdel vencido el
día de desarme
como la fuerza de un poema escrito por
nadie.
Mustaffa sonríe y da las gracias con
una lagrima guardada
del que se ha despedido cada día de la
vida
del que no sabe que ocurrirá mañana
del que se asomó al mundo y lo vio
todo claro
y en sus ojos tristes descubres que no
pudo olvidarlo
“quédate a charlar me vuelve a decir
,
“si tienes tiempo...” dice y se
oyen los puntos suspensivos en el parque
puntos que hablan de mil noches a solas
de preciosos paísajes compartidos con
nadie
no se si desvaría o está diciendo las
más auténticas verdades
estarás aquí el próximo lunes, le
pregunto?
Él solo sonríe y me dice “ a ver si
te crees que me voy a quedar aquí esperándote”
