De la seda al cañón
el rugido tras la suave voz
caminando y flotando
voy frenando las miradas
hombres que deshojaron demasiadas
margaritas
y en sus pétalos quedaron vendidas sus
heridas
mujeres vieron cien caras a la luna
niñas que creen que el futuro es
hermosura
los peldaños de los escalones parecen
de barro seco
y se deshacen a mis pies dejando
huellas en el desierto
está tibia la tarde
como palestina sin tanques
tantos tropiezos ha visto este alambre
un hombre limpia sus pies en el parque
mira al río y sus ojos son lagunas a
las que preguntarle
una historia de soles donde las nubes
no se abren
y alrededor todo sigue como si no fuera
a caer la tarde
sobre la hierba ardiendo una pareja de
amantes
los besos en el desastre
son banderas desafiantes
como Silvio quisiera partirme en dos
ser de seda y de pronto de cañón
caer rendida tras hacer el amor
echar a volar si sube la revolución
La calle es el sentido
las aceras mis latidos
los rumos escondidos
pasarán desapercibidos
cuando en vez de ladridos lleguen los
aullidos
que la luna está esperando
para en la noche rescatarnos
porque si dormimos entrelazados
atados a unos brazos estaremos
liberados
La brisa entrará por la ventana
donde las luces tintineantes se apagan
hasta mañana
ignorando que se están afilando las
puñaladas
pero la brisa es un aliento en esta
rápida escapada
secuestra mi libertad ahora
si me juras que esta noche el pobre no
llora
no quiero frases hechas que ya no son
horas
que estos versos tienen complejo de
esporas
y al viento se lanzan sin temor a las
sombras
dormiremos como muertos
abrazados al infierno
porque al rozar la piel que se eriza no
hay cabida para el miedo
de cañón y seda están hechos mis
besos
empapa tanto lo injusto que hace
sangrar hasta los huesos
que deshechos se rinden en versos.
