Agotamiento y cansancio...
lo que más rendida deja
es ese hueco
ese cuarto estrecho
y aún así infinito
esa opacidad en el aroma
esa niebla perenne
lo que más agota es la indiferencia.
No agota solo por la rabia
agotan sus artimañas
su despliegue de seducción
que a todos embauca
dando volteretas en los ombligos
litros de colonia empalagosa
sobre montañas de basura
y la gente inhala satisfecha.
Me agota
camino muy cansada hoy
hoy no fue por señalar al enemigo
sino de caminar entre la indiferencia
incluso de esos que llenan de saliva
rabiosa la calle
y luego es solo eso
esputos diluidos en baba de borrego.
Hoy no puedo dormir, no he podido comer
ayer tampoco,
pensando en la indiferencia
¿por qué me desvela?
me acurruco en las mantas y entonces lo
entiendo
a mi también me sedujo
me acarició, me susurró … me
aplastó
y me sigue aplastando
me sigue lamiendo los huesos de esclava
que aún cargo.
Tan oportuna, tan veloz
acude corriendo, desgañitada
y claro, le va la vida en ello
a tapar las heridas de todas las balas
que no se vea la sangre
almacenes de sedosas vendas,
se pone a limar las aristas de tus
cadenas
no vaya a ser que se te claven
y luches con todas tus ganas por
reventarlas.
Temor, abismo, me rindo...
sabiéndome su amante en tantas
ocasiones
sucumbiendo a su embaucadora mirada que
no mira nada
y hoy me siento agotada
Pero, espera...
hoy estoy agotada de esquivarla
de sortearla
de verla tan despiadada y clara
tan monstruosa mirada
tan fría ante el drama
me vuelvo pequeña de contemplar tan
terrible asesina.
la indiferencia me deja temblando
pero el sudor que dejan gotear mis
manos
es por luchar apartándome de sus
senderos
cansada, sí, pero no vencida
reconociendo la tortura de mirar sin
vendas
pero no imagino, ni quiero otra manera
de mirar, una vez deshechas
no quiero esa felicidad edulcorada.

Precioso y duro, como un día cualquiera. Gracias.
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