Suena a reguero de sangre derramada
tan roja, tan de la tierra, tan humana.
Un fulgor encendido en su mirada
no era un mito
pero en el negro de sus ojos anidaba el
infinito.
De la dulzura al reclamo a la lucha
armada en su brillo.
En su puño se alzan
la voz de aquellos que vivieron con
lenguas cortadas
las venas abiertas de los oprimidos
tintaron las balas del fusil que
acompasaba sus latidos
suena su canción por latinoamérica
no se olvide su sensibilidad en la
mediocridad de la estética.
Solo un hombre y tantas hijas e hijos
huérfanos
Pariendo revolucionarios de sus
rodillas jamás doblegadas ni en los peores infiernos.
Guerrillas cuyas bombas son los latidos
Tantos tiranos bien vestidos
tantos látigos sobre campesinos
y él solo hizo lo que debiera hacer
cualquier hombre sencillo
sentirlo
apretar el gatillo,
sentirlo de veras
y así el odio se alza como bandera
contra el brutal asesino de la piel
obrera.
Cómo no odiar con toda el alma
cuando con toda el alma e ama,
hasta el punto de apretar el gatillo
y se empuja un verso en su nombre
escrito
Amor a los pueblos,
conciencia siempre en desvelo
Sin fronteras cuando se trata de
extender el fuego.
No hay concesiones ni pacifismo
si se trata de combatir contra el
capitalismo
si se trata de amar al obrero y
campesino oprimido
si se trata de luchar contra el enemigo
sin dejar nunca de tratar al pueblo con
mimo
acariciarlo con sigilo
conocer el dolor que forja sus fatigas
y delirios
Caminando tosiendo en Sierra Maestra
la historia ante él doblega sus
piernas
las que él nunca arrodilló
y se pelean los estribillos por bailar
con su voz
No dudó en disparar
tal era al pueblo su lealtad
pues no se dejan huecos para sentarse
en la mesadel enemigo
Si se es solidario no hay perdón
posible para el capitalismo
Es tan hermosa su sonrisa
y tiembla en las página de guerra de
guerrillas.
Guarda la carcajada de todos a los que
callaron
Nunca te mataron
pues hoy aún sigues retronando
y está encerrado en millones de puños
apretados
Como la poesía tierno, duro, revolucionario...

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