Que lágrimas más descaradas te
guardabas
yo intentando ahogarlas y tu en mi
corazón vas y las derramas
son temerosas condenadas
suplican a su verdugo, la distancia
eran presas de aquellas palabras que
hablaban de calma
ellas no saben de razón ni del mañana
si el corazón palpita fuerte, sumisas
se desmadran
reas de un nudo en el pecho que dura un
segundo
pero es más real que el resto del
mundo
en cada gota de sus ojos el pasado se
hace absurdo
y el cielo nublado parece un aficionado
al lado suyo.
Pero que bonita es la lejanía cuando
uno desea romperla
El hielo está plantando cara a las
hojas secas
que lejos queda en ese instante el
terror de las aceras
es invierno y mis suspiros inhalan
primavera.
Parece que al final de todo el mundo no
es un lugar tan horrible
puedo sonreir, eso si, sin dejar de ver
que siguen cayendo misiles.
Sin dejar de mirar el ocaso, te abrazo,
seremos invencibles.