Andan los versos
empapados de bañarse en todos los besos
que volaron en calles donde no existió el mundo
donde los ojos brillaban de futuro
y los mares
que se encabritaban dentro de lunares.
susurros cerca del oído que siguen haciendo eco
pidiendo lluvia a un otoño seco.
Esos atardeceres que hicieron polvo y desazón
las murallas chinas que cercaban el corazón
convirtiéndose en pequeñas vallas de jardín
que se desplomaron con solo un soplido de ganas de vivir.
y es que nunca funcionó el crecerse
pues las nubes son mas opacas de lo que parece
y volar hacia ellas siempre guarda un anhelo urgente
Se había parado el mundo y los grillos
para dejarle protagonismo a los giros y gemidos
que dieron dos cuerpos temblando
de emoción y de suspense tiritando,
de futuro que no sabía
de posibles poemas tras las esquinas de la vida
y posibles esperas en las que nos haríamos trizas.
El temblor de deshacerse en las calles
y las luces de los bares eran los únicos efectos especiales
cartas de papel y de aire
la ciudad no ha dejado de arder,
en las calles donde ya no se puede volver.
Al fin de al cabo solo eran efectos especiales
y se nota cuando los paisajes no son reales.
Pero brillan tanto que puedes gastar un par de horas en detenerte a mirarles
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