Un segundo durante un día
que se vuelve una ola
que se vuelve arena movediza
y de nada importan los claxons
si la montaña su lecho nos brinda
por las rocas tus manos se mimetizan
y me llega el palpitar de la vida
Queda lejos el jaleo
y ya va quedando taciturno el día
que me busquen las letras suicidas
que no van a hallarme mientras duren tus caricias
y que que el estado nos reprima
si se vuelve ola nuestro segundo, cada día.
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