En sus ojos el pelo revuelto
la ropa arrugada
la cara desmaquillada
en sus ojos torpeza agarrada
sonrisa ruborizada
en sus ojos firmeza
en sus susurros tibieza
y en mí, el péndulo
el devenir poniéndose histérico
la duda partiendo momentos
…
…
allá vamos
de cabeza a los versos tiranos …
cabrones siempre estáis esperando...
allá vamos...
…
…
...
el tic tac del péndulo
donde el silencio se hace un estrépito,
como una mirada inquisidora
que teme el fingir que la anquilosa
y mis ojos cargados de poder
se niegan a ver
se resisten a ceder
pues de hacerlo saben de lágrimas
de paredes que se ciernen en mis ganas,
quiero no bajar de la montaña...
como batir las alas
donde las plumas no están bien
agarradas
aunque el viento que trae su bocanada
es suave,
vuelve de terciopelo el aire
y me dice que me lance
incluso tiende sus brazos para
agarrarme
y la dulzura pone lindes a mi camino
y yo me arrojo titubeante al precipicio
pero me tiro,
pues su lengua sabe a olvido
a cruce de miradas retenido
trepa sin vértigo por mi abismo
como si no lo hubiera visto
pero lo ve y toca todo
con el cerezo que le faltó a mi otoño
con el verde del campo floreciendo en sus ojos
su calor en mi cuello deshaciendo el embrollo
ese ovillo de lana
que al final no abrigaba
solo me enrredaba
si dudo me hago fuerte en aquella noche desvelada
sabiendo que la luna me ocultaba
las noches estrelladas que ahora él me susurra a la espalda
y mantea la hermosura de las tardes ensangrentadas
del ocaso que antes se me negaba
presa en la espera de aquella llamada
y donde no creí que hubiera nada
ahora mi deseo se desmadra...
Aunque claman guerras a mi espalda
subrayando los latidos que me cabalgan,
el quiebro de mi cuello
lanza ascuas a mi rabia
jalea mis ansias
afila las cuchillas de mis palabras
dudo mirando a la nada
a la estepa resecada,
y de repente se me desnuda el todo
salpicado por mis mezclas de lágrimas
y lodo,
pero el todo son solo trozos en mi
desorden
frio donde mis mariposas del estómago
se encogen
me vuelvo a acordar de la crueldad de esas noches insomnes
del orgullo roto esperando que me nombres
ya no, ya no quiero más inestables desórdenes,
Bastantes rotos en este descosido gasto
la diferencia es que tras sus pasos
siento que me arrasto,
la tormenta vino un día y mojó mis
cortinas secas
parecía traer los motivos para llenar
mis maletas huecas,
pero dejó las cortinas goteando
aún el suelo está mojado
y mis pies atrapados se quedaron
chapoteando
ignorando que la lluvia de fuera es mi
reclamo
cargándose los paisajes con los que mis
maletas se llenaron,
y no necesito más batidas en mi
ventana que entren y salgan
me gusta el aire fresco
que deja entrar el verde del campo
hasta dentro
que se queda vencido ganando en mi
cuerpo
que no tiene miedo
no quiero montañas recortadas y
perfectas
quiero empedrados y colores que no
rimen en mis versos
que sepa que las cadenas son enemigos de
los besos
la naturaleza trae un sin fin de
momentos
de elegidos destierros donde fingir
estar muertos
aún siendo los más vivos entre tantos
ojos secos.
aún deshecho se queda dentro de mi cuerpo
saboreando los espasmos del secreto
siendo presos solamente del momento
eso quiero...eso tengo...
no más alimentos para mis versos con miedo.
la primavera adelantada resultó ser
helada
y ahora que de verdad llega es un
torrente de lava
tengo miedo a quedarme petrificada
aunque los cerezos dan una flor nueva
cada mañana
en vez de restar pétalos a la rama
quebrada
Ni apaga mi rabia
ni la deja a su suerte tirada
ni se olvida de traer la calma tras la
batalla
ni teme los desasosiegos de mi alma
ni pule ni coarta ninguna de mis
palabras.
Trae respiración a la ciudad
contaminada
Aunque el péndulo no se detenga
y suenen segundos de garganta anudada
me recupero mirando la montaña
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