Aquellas montañas que me cercaban
paisaje repetido que me condenaba
espiral sin salida,
callejones de la nada
serpiente rodeando mis pasiones
retenidas
eco rebotando con la estampa fascista.
Pero no eran las montañas
sino la vulgaridad de la luz por la
mañana
no era mi sierra hermosa
la culpable de tantos luchadores en su
fosa.
Las montañas siempre afiladas
apuntaban sus cumbres al alba
y yo me cegaba
ahogada en el perenne fascista
dominando nuestra montaña
El valle de los Caídos oprimiendo
nuestra sierra
nuestras montañas atadas recordando
que seguimos en guerra
la lucha hoy es nuestra
Mi voz ahogada
pero la sierra está nevada
y está preciosa
más al mirarla en tus ojos que la
nombran.
No para de llover
y el verde se hace fuerte al amanecer
contemplando juntos nuestra sierra
nunca la vi tan hermosa como contigo
entre mis piernas
como ahora que la miro sabiendo que nos
toca continuar la guerra.
Me he reconciliado con mis montañas
conatos de ilusión y lucha se fraguan
me afano en liberarlas
de las tormenta fascista que la quiere
nublada
pero se alzan sus rocas sinuosas de mil
caminos
Me traen la calma tus ojos tranquilos
que se comen el verde del campo de mi
olvido
tus ojos clarean mucho aun siendo este
sol timido y tenue
mis luchas las entiendes
tus manos están hechas de la roca de
mi sierra
contemplarla contigo mientras me besas
soñar con reventar el valle de los
caidos
tener sueño y que abrazados no nos
quedemos dormidos
de tanto mirarnos y reirnos
y nuestra sierra de testigo
que se atrevan a buscarnos en la
montaña nuestros enemigos
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