Te paseas soberbio por los desvelos
de todas las noches en que no
volveremos a tenernos
como si nunca hubieramos caminado al filo de lo eterno.
Mis gemidos escribían por las paredes
muchos de mis sueños
hablaban de tantos ratos con la mirada
perdida
de todas las angustias dando volteretas
al ponerse mis días
de los dibujos en mi ventana empañada
de los suspiros que me rompen
de tantas horas de auto lesión
buscando serenidad en mis ratas insomnes
he tenido mil nombres
y me vi paseando por el futuro que me
escondes
pero ninguno de esos nombres estuvo en
tu boca
no dejaré que las manchas de mi espejo
de nuevo me descompongan.
por mucho que seas la margarita de mis
deshojes.
Me rompo, no me conoces.
Fuiste un sol, pero como sus rayos
traicioneros
que simulan calor aunque en la calle
nos helemos
Me quedo con mis noches a solas
me quedo con la luz de la luna haciendo
cabriolas
en mis versos agotados de recordar tus
dedos por mis olas.
La luz de la luna me gusta porque no
promete calor
está alumbrando al lejos un seísmo de
dulce temblor
que escribe poesías tras echar un
vistazo a mi balcón.
La luna ilumina las copas de los
árboles
sin decirles que va a calentarles
y resultan hermosos, así sin excesos,
sin edulcorantes
me habla de versos esparcidos por la
calle
resulta suave...
me sorprende donde no lo hizo nadie,
se mete sin miedo a mi enjambre
de palabras torcidas malsonantes
y se cruza por mis poemas trayendo
aliento cuando me quedaba sin aire
no tiene miedo a las caricias de mi
desastre.
Respiro sonriendo en ese “quien
sabe...”
La erupción de tu volcán
convirtió mi fragilidad
en endurecido alquitrán
ya no se donde estás...
Ya no me subiré por las paredes
soñando con que me vengas a salvar
pero aún me revuelvo por aquellas
lágrimas lavando la mediocridad
por aquellas escapadas de tregua lejos
de la ciudad
aquellas cosquillas como bombas en la
dictadura de mi soledad
pero ya nunca volverán.
Estoy centrada en el cemento que
construya mis alas para volar
cemento pesado que no me supone un
freno a estas alturas
ya pueden cubrirme con mi sepultura
ya no le temo a la tortura
pues ya entendí que tu espalda no será
la cortina donde mi alma se desnuda.
Otoño está a punto de arrojarse al
recuerdo
solo un segundo más desnudándome en
su recreo
antes de decir adiós al segundo que
dura lo eterno
...sus hojas secas se están
humedeciendo
con una brisa mojada que le susurra
primaveras a mi invierno
ya que finalmente no supiste hacerlo
me voy a asomar por un nuevo sendero

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