Heridas en la mueca torcida de la comisura de mi boca descarada
Tras esta sonrisa se intuye una carcajada forzada
Peces desbocándose por las calles de esta ciudad sin mar
Así nadamos, desafiando los límites de esta realidad
luces tintineantes seduciendo a mi oscuridad
tras el pesimismo de esta lluvia
los colores del arcoiris símbolos de disconformidad
No he vuelto a sonreír así
huelo a fuego que viene de lejos
el cambio que anhelo parece que va a ocurrir
trato de ordenar el sin fin de mis reflejos
me hago añicos en la espera
porque la revolución aún no hace temblar estas aceras
pero nuestras lenguas lascivas
lamen los barrotes de estas luchas cautivas
y las mariposas abren
sus alas más prohibidas

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